Bolivia enfrenta uno de los inviernos más crudos de la última década, con temperaturas que han descendido drásticamente en varias regiones del país. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) alertó que las dos primeras semanas de julio marcarán los registros más bajos del año, especialmente en el altiplano y los valles.
Según el director del Senamhi, Hugo Mamani, este fenómeno se intensificó desde la última semana de junio, y se espera que continúe afectando a gran parte del territorio nacional. “El frente frío afecta la macro región del Chaco, la Chiquitania y las llanuras y sabanas, con registros de temperatura bajas”, explicó.
Además del descenso térmico, se han reportado nevadas significativas en la Cordillera Occidental y el sur del país, como en la zona de la Laguna Colorada, donde la nieve alcanzó los 20 centímetros de altura.
A esta situación se suma una alerta por vientos que superan los 100 km/h y la presencia de más de 150 focos de calor en distintas regiones, lo que complica aún más el panorama climático. En paralelo, se registró un sismo superficial en Cochabamba, lo que evidencia una semana marcada por fenómenos naturales extremos.
En el contexto sudamericano, otros países de la región también están experimentando un invierno más severo de lo habitual, con heladas y nevadas atípicas en zonas donde no son comunes. Este comportamiento climático ha sido atribuido a cambios en los patrones atmosféricos globales.
Las autoridades recomiendan a la población tomar precauciones, especialmente en zonas rurales, donde el frío puede afectar la salud y la producción agrícola. El Senamhi continuará emitiendo reportes diarios para monitorear la evolución del clima.






























